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ODS10. Pandemia ahondaría rezagos en progreso social y competitividad económica del Perú frente a países de la región

De acuerdo con un estudio realizado por Oxford Poverty & Human Development Initiative, la pobreza monetaria calculada para el Perú en 2011 subestimó en 12 pp el indicador de pobreza multidimensiona: ComexPerú

21-09-2020



Durante los últimos años, el Perú ha mostrado avances significativos en materia de desempeño económico, al alcanzar tasas de crecimiento positivas en el PBI de manera consecutiva por más de 20 años. Entre diversos factores, esta nueva riqueza generada por la economía social de mercado, que sustenta el modelo económico peruano, ha contribuido a que el país acorte brechas sociales; genere oportunidades de educación, salud y empleo para más peruanos; y se posicione  como un importante competidor en el mercado internacional.

Así, el progreso económico del Perú, junto con políticas efectivas de generación de capacidades, acceso a servicios básicos e incentivos para la inversión privada en infraestructura han sido algunos de los motores para la reducción de la pobreza. No obstante, de acuerdo con un estudio realizado por Oxford Poverty & Human Development Initiative, la pobreza monetaria calculada para el Perú en 2011 subestimó en 12 pp el indicador de pobreza multidimensional, lo cual se tradujo en 3.6 millones de personas en esta condición de “invisibles” para el Estado en ese momento.

Importanto no dejar de lado la situación de competitividad social en la que encontró la pandemia al país

En ese sentido, si bien el Perú ha logrado cerrar ciertas brechas en materia de competitividad económica, ¿cómo este progreso se ha traducido en incremento de oportunidades, bienestar y cobertura de necesidades básicas? ¿Se ha logrado verdaderamente reducir las brechas de competitividad social frente a otros países de la región? Con el objetivo de responder estas interrogantes a nivel internacional, el Social Progress Imperative publicó recientemente la versión 2020 del Índice de Progreso Social (IPS), un instrumento que, por séptimo año consecutivo, mide de manera sistemática dimensiones no económicas del desempeño social en los países. Además, captura resultados alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible a través de tres dimensiones: (i) Necesidades humanas básicas; (ii) Fundamentos de bienestar; y (iii) Oportunidades.

Los resultados globales del IPS 2020, el cual lidera Noruega, revelan que, desde 2011, el promedio mundial se ha incrementado de 60.3 a 64.2. En cuanto a la relación existente entre el progreso social y el desempeño económico de un país, esta es directa, pero dicha “transmisión” no es igual para todos. A niveles de ingreso per cápita bajos, incrementos marginales de ingresos se asocian con mejoras de mayor magnitud del IPS, a diferencia de los cambios alcanzados por países con ingresos altos.

 

Amplias brechas en la carrera de la competitividad social 

Los resultados del IPS 2020 muestran que el Perú ocupa la posición 59 entre 149 países, con un puntaje de 74.2, y se encuentra en la categoría de Progreso Social Medio Alto, junto con países como Chile (puesto 34), Uruguay (38), Argentina (41), Brasil (61), México (62) y Colombia (60). En términos del ranking, según pilares, el Perú alcanzó el puesto 85 en necesidades básicas humanas, con 82.5 puntos; el puesto 52 en fundamentos del bienestar, con 78.5 puntos, y el puesto 63 en oportunidades, con 61.7 puntos. Desde 2014, el país ha mejorado su puntaje en los pilares necesidades humanas básicas y fundamentos del bienestar, con un 5% en cada uno, mientras que en el pilar oportunidades ha retrocedido, principalmente por resultados deficientes relativos a los componentes libertad personal y elección (el cual incluye corrupción y empleo), e inclusividad (que incluye discriminación de minorías y equidad de poder político).

Al observar los resultados de los países miembros de la Alianza del Pacífico (AP), Chile muestra una ventaja con respecto a los demás y se ubica en el puesto 34, principalmente por los componentes de agua y saneamiento, acceso a información y comunicaciones, y acceso a la educación superior. México ocupa la posición 62 y Colombia, la 60. En términos relativos, el Perú se ubica en una menor posición en lo relacionado con temas de libertad personal y de elección, y de agua y saneamiento. Este análisis de competitividad social nos indica que el país aún se encuentra rezagado en comparación con los demás de la AP y de las grandes economías en temas prioritarios.

Si bien este análisis muestra, de manera agregada, las diferencias en competitividad social que existen entre los países, es importante tener en cuenta que, dentro de un mismo país, existen realidades distintas. De esta manera, las amplias desigualdades en la competitividad económica entre las regiones son causas, y a la vez síntomas, de que en ciertas regiones persistan elevados índices de pobreza, bajos niveles de acceso a servicios básicos y servicios educativos de baja calidad (ver Semanario 1039). Esto, en parte, es el resultado de una inadecuada focalización y deficiente ejecución de la inversión pública.

Los rezagos en temas de progreso social no siempre son generalizados y las problemáticas o carencias que existen en el país se focalizan en las regiones menos atendidas por el Gobierno. Por eso, el foco en la competitividad económica y la productividad debe verse reflejado en mejoras sociales dirigidas a resolver las necesidades de cada región, más aún en la situación que nos encontramos. Es fundamental conocer qué factores del progreso social debemos atacar en el corto plazo y qué carencias enfrenta cada departamento en el país, que impiden observar una verdadera relación entre la competitividad económica y la social.